La Barrera del Pudor, la última novela del escritor chileno Pablo Simonetti, fue anunciada con bombos y platillos por los siempre optimistas ejecutivos de editorial Norma. Prometía ser el best-sellers del año; tanto así que las principales librerías del país adornaron con más de un ejemplar sus escaparates. Sin embargo, al poco tiempo de salir a la luz, las ventas decayeron: el boca a boca y los comentarios en la prensa no fueron su mejor publicidad.
Pedro Gandolf, editor de Suplemento Artes y Letras de El Mercurio, señaló en su columna dominical -no sin antes elogiar ciertos aciertos narrativos del autor- que la obra es lenta y que su intencionalidad se diluye hacia el final, entre otras:
Y, siguiendo esta misma línea crítica, el autor no logra convencer por qué la historia de Amelia es una historia que reclama con urgencia ser narrada y leída. Da la impresión de que no lo tuvo claro: el relato se alarga en exceso, el ritmo es lento, y su intencionalidad se diluye hacia el final. La narradora, tan tozuda y firme en sus sentimientos, se torna veleidosa. Si se trataba de plantear las tribulaciones de una mujer burguesa de mediana edad, atrapada en los convencionalismos sociales e incapaz de verse con claridad a sí misma y a sus propios afectos, que es redimida finalmente por la sexualidad, se queda a medio camino. Así, la novela navega indecisa entre la novela erótica y el drama sentimental.http://blogs.elmercurio.com/cultura/2009/10/18/dificultades-matrimoniales.asp
